jueves, 15 de octubre de 2026

Wikipedia

 


Wikipedia: lo que construí y lo que perdí

Mi etapa como wikipedista (2006-2010)

Conocí Wikipedia a mediados de 2006, con 58 años. Mi hijo mayor, ingeniero industrial, me animó a publicar artículos sobre los conocimientos tecnológicos que yo podía aportar como profesor de tecnología en ciclos profesionales de mecanizado. Como ya tenía bastante experiencia editando textos en medios digitales, acepté el reto y me di de alta como editor.

Los primeros intentos fueron muy frustrantes: apenas publicaba un artículo, era eliminado casi de inmediato. Entendí que la experiencia como autor no bastaba y que debía estudiar a fondo las reglas. Lo hice, y empecé a editar artículos sobre cuestiones técnicas, sobre todo herramientas, que ya fueron aceptados. Aquel obstáculo me enseñó la primera lección de Wikipedia: aquí no gana quien escribe mejor, sino quien mejor conoce las normas.

Superada esa fase, me propuse formar un equipo multidisciplinar capaz de crear artículos de mayor alcance. No fue sencillo, porque casi todos los editores usan seudónimo y no se sabe nada de ellos. Poco a poco reuní un grupo pequeño, pero motivado y preparado. Entre los artículos más importantes que conseguimos figuran Cobre, Aluminio, Titanio, Torno, Fresadora y Engranaje.

Terminamos esos trabajos a mediados de 2008, coincidiendo con mi prejubilación. Con una experiencia ya consolidada como editor destacado, me propuse hacer algo similar con las ciudades españolas, contando esta vez con editores locales. Mejoramos de forma notable los artículos de Sevilla, Granada, Bilbao y de otras ciudades y pueblos más pequeños. Fueron trabajos tan relevantes que los medios de comunicación locales se hicieron eco de ellos.

La suspensión

Todo iba muy bien hasta que sobre el año 2010 intenté mejorar el artículo del Sevilla F. C. Los historiadores del club defendían una fecha de fundación la de1889 que era la similar que tiene reconocida el Recreativo de Huelva y figurar como el primer club de fútbol de España. Esta propuesta que hice motivó una discusión se volvió agria entre los editores más activos defensores del Recreativo de Huelva que no la aceptaban y el desenlace fue que me suspendieron a perpetuidad, sin darme ocasión de defenderme y sin tener en cuenta mi larga trayectoria. Aquella decisión me causó una honda frustración, después de todo lo que había aportado, sobre todo en el ámbito tecnológico, y que hoy, en 2026, aquellos artículos permanecen más o menos como se editaron entonces.

Con los años, los historiadores del Sevilla F,C. lograron que se reconociera como año de fundación 1890, tras presentar crónicas de los primeros partidos de fútbol celebrados en la ciudad, solo unos meses posteriores a la fundación del Recreativo de Huelva.

Lo que me enseñó

Mi caso ilustra bien lo difícil que resulta publicar en Wikipedia cumpliendo todas sus normas. Las reglas son necesarias, porque protegen la fiabilidad de la enciclopedia, pero su aplicación depende de una comunidad de voluntarios, y en los temas con fuerte carga emocional, como la identidad de un club, la discusión puede imponerse al criterio. Y fue precisamente la verificabilidad, es decir, las crónicas de época, lo que acabó resolviendo la polémica varios años más tarde, cuando yo ya no formaba parte de Wikipedia

Breve historia de Wikipedia

Wikipedia nació el 15 de enero de 2001, impulsada por Jimmy Wales y Larry Sanger como complemento de Nupedia, una enciclopedia en línea que avanzaba con lentitud porque sus artículos pasaban por una revisión muy formal. La novedad de Wikipedia fue permitir que cualquiera pudiera editar, gracias a la tecnología wiki (una página web que se modifica directamente desde el navegador). En pocos meses aparecieron ediciones en otros idiomas, entre ellas la española. En 2003 se creó la Fundación Wikimedia, organización sin ánimo de lucro que sostiene el proyecto. Hoy es una de las páginas web más visitadas del mundo, y se financia con donaciones, sin publicidad.

Por qué publicar en Wikipedia es tan complicado

Que cualquiera pueda editar no significa que todo valga. Wikipedia se apoya en unos pocos principios fundamentales:

  • Punto de vista neutral: el artículo no defiende una opinión, expone lo que dicen las fuentes.

  • Verificabilidad: todo dato debe poder comprobarse en fuentes fiables y publicadas.

  • Sin investigación original: no se admiten conclusiones propias ni recuerdos personales sin respaldo documental.

  • Relevancia enciclopédica: el tema debe merecer un artículo.

  • Respeto a los derechos de autor: no se puede copiar textos ajenos.

A estos principios se suman las normas de estilo y las políticas de convivencia, por lo que el recién llegado se encuentra con muchas reglas que desconoce. Mi propia experiencia lo ilustra bien: mis primeros artículos fueron borrados no por ser malos, sino porque no seguían unas normas que yo aún no conocía. Aprender a cumplirlas fue lo que me permitió, después, publicar con éxito.

Iniciativa Sevilla Abierta

 

Iniciativa Sevilla Abierta: Un impulso cívico e innovador en mi trayectoria digital

Tras cuatro años de intensa actividad como editor en Wikipedia, a finales de 2010 se me notificó un bloqueo permanente debido a divergencias con los criterios y normas que regulan la edición de biografías, especialmente las de personas vivas. Lejos de desanimarme o abandonar mi vocación divulgativa, interpreté este contratiempo como una oportunidad para encauzar una idea que venía madurando desde hacía tiempo: crear un espacio propio donde publicar biografías de calidad rigurosa sobre personajes ilustres. Entendía —y sigo entendiendo— por personaje ilustre a toda persona con una trayectoria destacada en el ámbito profesional, académico o cultural, respaldada siempre por fuentes bibliográficas solventes.

Tenía perfectamente definido el enfoque metodológico y el propósito divulgativo, pero me faltaba determinar la plataforma digital idónea para alojar este proyecto, centrado inicialmente en los Sevillanos Ilustres.

Como residente en Sevilla, comencé a explorar el tejido asociativo y cultural de la ciudad en busca de entidades que desarrollasen su labor con una clara vocación digital y vanguardista. Así fue como descubrí la asociación Iniciativa Sevilla Abierta (ISA). Su ideario me cautivó de inmediato, pues planteaba promover un movimiento cívico capaz de articular a quienes aspirábamos a una Sevilla menos ensimismada, más permeable a la innovación, cosmopolita y conectada con la contemporaneidad, sin perder por ello el vínculo con lo mejor de su historia y patrimonio.

Desde una perspectiva pedagógica, ISA encarnaba el concepto del aprendizaje en red y la construcción colectiva del conocimiento: un catalizador para canalizar el talento ciudadano y generar sinergias creativas que transformasen el esfuerzo individual en una aportación legítima al progreso social.

Animado por estos valores, acudí a una de sus asambleas abiertas y expuse públicamente mi proyecto de biografías, comentando con naturalidad la duda sobre qué herramienta técnica utilizar. La respuesta no tardó en llegar: en aquella reunión se encontraba un joven con un notable dominio de las tecnologías de la información, Antonio Pérez (https://nonopp.com). A los pocos días, Nono se puso en contacto conmigo para proponerme el uso de Wikispaces, una plataforma intuitiva y flexible que me permitía estructurar y editar los contenidos con total libertad.

A mis 63 años, aquel encuentro facilitado por Iniciativa Sevilla Abierta supuso el inicio de una etapa renovada, llena de ilusión, aprendizaje continuo y autonomía digital, demostrando que la pasión por divulgar el conocimiento no entiende de fronteras ni de edades.


martes, 13 de octubre de 2026

Claves y contraseñas

 

Las claves: de la seguridad personal a la identidad digital

Uno de los aspectos que más suele abrumar o generar inquietud a las personas con menos experiencia en la red es la gestión de las múltiples contraseñas y claves de acceso que exige la vida digital moderna. Esta sensación de descontrol se ve a menudo amplificada por los titulares sensacionalistas de los medios de comunicación, que insisten constantemente en los riesgos y peligros de una mala administración de nuestras credenciales.

Sin embargo, si analizamos la evolución de las contraseñas desde una perspectiva pedagógica, descubrimos que no se trata de una imposición caprichosa de la tecnología, sino del mecanismo natural que ha permitido descentralizar los servicios, darnos autonomía como usuarios y garantizar nuestra identidad en el entorno virtual.

En mi experiencia personal, la adopción de las claves ha seguido una secuencia natural, paralela a la propia transformación tecnológica de las últimas décadas:

1. El cajero automático: la primera clave de cuatro dígitos (c. 1990)

La primera contraseña que recuerdo haber utilizado se remonta a 1990. Fue cuando mi entidad bancaria me entregó una tarjeta magnética para operar en el cajero automático que acababan de instalar en el exterior de la sucursal. Aquel número secreto de cuatro dígitos supuso una pequeña revolución cotidiana: me permitía disponer de dinero en efectivo las 24 horas del día, los siete días de la semana. Desde aquellas primeras operaciones en la ventanilla automática, jamás he vuelto a entrar a una oficina bancaria únicamente para retirar dinero por caja. La clave se convirtió en la llave de mi autonomía financiera diaria.

2. La tarjeta de crédito y la confirmación del pago

Posteriormente, la llegada del pago con tarjeta de crédito en los comercios generalizó el uso de estas claves de confirmación. Introducir el número PIN tras pasar la tarjeta sustituyó paulatinamente a la firma en papel, añadiendo una capa indispensable de verificación y seguridad inmediata a cada transacción comercial.

3. La llegada de Internet y el correo electrónico (1999)

Mi primera clave de acceso en el ámbito del ordenador personal llegó en 1999, coincidiendo con la contratación de mi primer acceso a Internet y la creación de mi primera cuenta de correo electrónico. Aquella contraseña inicial fue la puerta de entrada a la red global. Con el paso del tiempo, el abanico de servicios digitales a los que me he ido suscribiendo ha multiplicado la necesidad de contar con credenciales de acceso para cada plataforma.

4. Las claves críticas y los servicios esenciales

En la cúspide de esta pirámide de seguridad se encuentran las contraseñas que me facilitan las entidades bancarias para gestionar mis cuentas directamente desde el ordenador. Son, sin duda, mis claves más críticas, ya que custodian mi patrimonio e historial financiero. Junto a ellas, existen otras claves de gran relevancia práctica en mi día a día, como las que utilizo para acceder a portales de salud (como Quirónsalud) o de comercio y servicios (como El Corte Inglés), las cuales me permiten gestionar citas médicas, consultar informes o realizar trámites comerciales con total comodidad y sin desplazamientos.

Enfoque pedagógico: Cómo explicar las claves a personas mayores o principiantes

Desde el punto de vista didáctico, para ayudar a quienes se inician en el mundo digital a comprender la importancia de las claves sin caer en la angustia o el bloqueo, resulta muy útil recurrir a analogías de la vida cotidiana:

  • Las claves son las llaves de casa: Igual que no usamos la misma llave para abrir la puerta de nuestra vivienda, el candado del trastero o la puerta del garaje, tampoco debemos usar la misma contraseña para el correo electrónico, la banca online y una tienda digital. Si alguien consigue un duplicado de una llave, solo podrá entrar en un recinto, no en toda nuestra vida.

  • El peligro de la reutilización: El error más común al empezar es usar una única clave «fácil de recordar» para todo. Explicar esto con la metáfora de las llaves ayuda a entender por qué conviene diversificar.

Consejos prácticos y realistas para la gestión diaria

  1. La libreta física no es un enemigo (si se usa bien): Frente a los complejos gestores digitales de contraseñas —que a menudo abruman a los principiantes—, tener un cuaderno o libreta de claves en papel guardada en un lugar seguro del hogar (como se guardan las escrituras o la documentación importante) es una solución perfectamente válida y segura para el entorno doméstico. Los ciberdelincuentes operan a través de la red, no entrando en nuestro salón.

  2. Criterios sencillos para crear claves fuertes: En lugar de combinaciones insostenibles de símbolos aleatorios que acaban olvidadas, es mucho más pedagógico enseñar el uso de frases memorables. Por ejemplo, combinar las iniciales de una frase con significado personal junto con un año señalado o un símbolo sencillo.

  3. Clasificar las claves por nivel de importancia: Es muy útil enseñar a categorizar las contraseñas en dos niveles:

    • Claves críticas: Banca, correo electrónico principal, administración pública o salud. Estas requieren mayor atención y no deben compartirse jamás.

    • Claves secundarias: Foros, suscripciones de prensa o registros ocasionales, donde la exigencia de memoria no debe quitarnos el sueño.

  4. El valor de la doble verificación (SMS o notificación): Lejos de verlo como un estorbo, conviene explicar el segundo paso de confirmación en el móvil como la llamada que nos hace el conserje de un edificio antes de dejar pasar a un visitante a nuestra casa. Es una barrera de tranquilidad.

Reflexión final

Aprender a gestionar las claves con serenidad y criterio no es solo una destreza técnica, sino un paso fundamental hacia una auténtica alfabetización digital. Nos permite transitar por el entorno virtual con la misma confianza y autonomía con la que nos desenvolvemos en la vida cotidiana.


Hackers y ciberataques

 

Hackers y ciberataques

A los internautas nos ha ocurrido algo muy habitual: a medida que se extendía el uso masivo de Internet, han ido apareciendo palabras nuevas que antes no formaban parte de nuestro vocabulario. Dos de ellas fueron hacker y ciberataque.

Sus consecuencias afectan sobre todo a las grandes empresas y a los organismos públicos, que son un objetivo muy atractivo por el negocio que puede obtenerse de un ciberataque exitoso. Con frecuencia, la solución consiste en pagar una cantidad importante de dinero para recuperar el funcionamiento del sistema informático que ha sido hackeado.

Una experiencia personal

Yo mismo sufrí hace un par de años las consecuencias de un ciberataque contra el sistema informático del Ayuntamiento de Sevilla. Me habían admitido en uno de los talleres de actividad física dirigida para personas mayores, y el ataque impidió que las actividades comenzaran en la fecha prevista. Tuvimos que esperar un par de meses hasta que la web municipal volvió a estar operativa.

Hay ciberataques muy mediáticos, como los que afectan a grandes empresas y terminan con el robo de los datos de sus clientes. Otros pasan casi desapercibidos, pero sus efectos en la vida cotidiana de las personas son igualmente reales.

¿Qué es un hacker?

Conviene aclarar un malentendido. La palabra hacker nació en los años sesenta en el ámbito universitario, en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), y designaba a los programadores más ingeniosos, apasionados por entender cómo funcionaban las máquinas y por llevarlas más allá de lo previsto. No tenía, en origen, un sentido negativo.

Con el tiempo se distinguieron varias clases:

  • Hackers de sombrero blanco: especialistas en seguridad que buscan fallos para corregirlos, a menudo contratados por las propias empresas.

  • Hackers de sombrero negro: los que atacan sistemas con fines delictivos. A veces se les llama crackers.

  • Hackers de sombrero gris: los que se mueven en un terreno intermedio, entrando en sistemas sin permiso pero sin un fin claramente criminal.

Breve historia de los ataques

  • Años setenta: surgen los phreakers, que manipulaban las líneas telefónicas para llamar gratis. El más famoso fue John Draper, apodado “Captain Crunch”.

  • 1983: la película Juegos de guerra populariza la imagen del joven que entra en ordenadores ajenos desde su habitación.

  • 1988: el gusano Morris, creado por un estudiante, infecta una parte importante de las máquinas conectadas a la red de entonces y es considerado el primer gran incidente de Internet.

  • Años noventa: aparecen figuras como Kevin Mitnick, uno de los hackers más perseguidos de Estados Unidos.

  • Año 2000: un adolescente que se hacía llamar “Mafiaboy” bloquea mediante ataques de denegación de servicio webs tan importantes como Yahoo, eBay o Amazon.

  • 2007: Estonia sufre ataques masivos que paralizan servicios públicos y bancarios, un anticipo de lo que hoy se llama ciberguerra.

  • 2017: el ransomware WannaCry afecta a cientos de miles de ordenadores en más de 150 países; en España fue noticia, entre otras, la empresa Telefónica.

  • 2021: un ataque de ransomware al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) pone de manifiesto la vulnerabilidad de nuestros organismos públicos.

Los ataques más comunes

  • Phishing: mensajes fraudulentos, normalmente por correo, que imitan a bancos u organismos para que facilitemos nuestras claves.

  • Ransomware: el atacante cifra los datos de la víctima y exige un rescate para devolverlos.

  • Denegación de servicio (DDoS): se satura un servidor con millones de peticiones hasta que deja de funcionar.

  • Robo de datos: la sustracción de información personal o de clientes, que luego se vende o se utiliza para estafas.

Por qué importa

Hoy casi todo depende de sistemas informáticos: la sanidad, la administración, los bancos, el transporte. Por eso un ciberataque ya no es solo un problema técnico, sino algo que puede alterar la vida de cualquier ciudadano, como me ocurrió a mí.

Consejos básicos

  • Usar contraseñas distintas y robustas, y activar la verificación en dos pasos.

  • Desconfiar de enlaces y archivos adjuntos inesperados.

  • Mantener actualizados el sistema y las aplicaciones.

  • Hacer copias de seguridad de lo importante.

lunes, 12 de octubre de 2026

Virus y Antivirus informáticos

 

Virus y antivirus informáticos

Mi vivencia

En nuestros primeros años como internautas descubrimos que nuestros ordenadores no estaban a salvo: podían ser infectados por unos programas maliciosos, los virus informáticos, que a menudo llegaban disfrazados de archivo adjunto en el correo electrónico. Fue una amenaza real, casi una pandemia digital, y las empresas de seguridad le plantaron cara con los antivirus, programas que se instalaban en el ordenador. Algunos eran gratuitos y otros exigían pagar una suscripción anual.

Tuve la suerte de que mi equipo nunca sufriera un ataque grave. Durante muchos años conté con un antivirus doméstico y hoy es el propio Gmail quien revisa los mensajes antes de que lleguen a mi bandeja. A veces lo hace con tanto celo que resulta desconcertante: si envío por primera vez un mensaje a un nuevo contacto y le adjunto un enlace, es posible que Gmail le muestre un aviso muy alarmante, advirtiéndole de que no lo abra porque podría ser peligroso. Es, hoy por hoy, el único inconveniente que me causa este asunto.

Qué es un virus informático y cómo nació

Un virus informático es un programa que se copia a sí mismo y se propaga de un equipo a otro, casi siempre oculto dentro de otro archivo, sin que el usuario lo sepa. El nombre es una metáfora biológica: igual que un virus vivo necesita una célula ajena para multiplicarse, el informático necesita un programa o un archivo “anfitrión”.

Las ideas son anteriores a los ordenadores personales. En 1949 el matemático John von Neumann ya había teorizado sobre máquinas capaces de reproducirse a sí mismas. La primera aparición práctica fue Creeper (1971), un experimento inofensivo en ARPANET, la red precursora de Internet, que mostraba el mensaje “I’m the creeper, catch me if you can”. Para eliminarlo se creó otro programa, Reaper, que podría considerarse el primer antivirus de la historia. La expresión “virus informático” se formalizó en 1983-84 con los trabajos del investigador Fred Cohen.

Medio siglo de historia, época a época

Años 80: el virus viaja en disquete. Elk Cloner (1982), creado por un adolescente para los Apple II, es considerado el primer virus que circuló fuera de un laboratorio. Brain (1986), de dos hermanos paquistaníes, fue el primero para PC compatibles con MS-DOS. Se contagiaba al intercambiar disquetes.

1987-1988: el virus “Viernes 13”. Detectado a finales de 1987 en la Universidad Hebrea de Jerusalén (por eso se le conoce también como virus “Jerusalén”), infectaba programas de MS-DOS y se activaba en cada viernes 13, fecha en la que borraba los programas que el usuario ejecutaba ese día. Aunque su nombre y su fecha impresionaron mucho a la prensa, su capacidad destructiva fue más limitada de lo que se temió: no atacaba los documentos del usuario, solo los programas ejecutables, y las alertas previas permitieron que muchos usuarios y empresas se protegieran con antelación.. Fue uno de los primeros virus que saltó de las revistas especializadas a las páginas de los periódicos y contribuyó a crear en el gran público la idea de que un ordenador podía “enfermar”.

1988: el primer gusano de Internet. El gusano Morris colapsó una parte importante de la red de entonces (se estiman unos 6.000 equipos, en torno al 10 % de los conectados). Su autor, un estudiante de posgrado, fue el primer condenado en Estados Unidos con la ley de fraude informático.

Años 90: los virus de macro. Concept (1995) infectaba documentos de Word. Por primera vez bastaba con abrir un archivo de texto para contagiarse, algo muy ligado a la expansión de Microsoft Office que cuento en otro aporte.

1999-2000: la era del correo electrónico. Melissa (1999) y sobre todo ILOVEYOU (mayo de 2000) se propagaron mediante mensajes con un adjunto de apariencia inocente que se reenviaba automáticamente a los contactos de la libreta de direcciones. Hoy los llamaríamos más bien gusanos, pues se multiplicaban solos por correo. ILOVEYOU afectó a millones de ordenadores en pocos días y causó pérdidas de miles de millones de dólares. Fue entonces cuando muchos internautas aprendimos a desconfiar de los adjuntos.

Años 2000: gusanos que no necesitan que nadie abra nada. Code Red, Blaster, Slammer o Mydoom se aprovechaban de fallos de seguridad del sistema y se propagaban solos por la red.

Desde 2010: del vandalismo al negocio y a la geopolítica. Stuxnet (2010) demostró que un código malicioso podía sabotear instalaciones industriales. Después se extendió el ransomware, que cifra los archivos y exige un rescate: aunque había precedentes desde 1989, se hizo masivo a partir de 2013, y WannaCry (2017) paralizó hospitales y empresas de decenas de países, entre ellos España.

¿Virus, gusano o troyano? Un pequeño vocabulario

Hoy se habla de forma genérica de malware (software malicioso), que incluye varias familias:

  • Virus: necesita infectar un archivo o programa para propagarse.

  • Gusano: se copia solo a través de la red, sin necesidad de anfitrión.

  • Troyano: se presenta como algo útil o inofensivo (un juego, una factura) pero oculta una función dañina.

  • Spyware: espía lo que hace el usuario.

  • Ransomware: secuestra los datos a cambio de dinero.

  • Phishing: no es un virus, sino un engaño (por ejemplo, un correo falso del banco) para que la propia persona entregue sus claves.

Cómo funcionan los antivirus

Los primeros antivirus, a finales de los años 80 y principios de los 90 (McAfee, Symantec/Norton y, en España, la compañía bilbaína Panda), funcionaban como un fichero de huellas: cada virus conocido tenía una “firma” y el programa comparaba los archivos con esa lista, que había que actualizar con frecuencia. Con el tiempo se sumaron otras técnicas: el análisis heurístico (detectar comportamientos sospechosos aunque el virus sea nuevo), la vigilancia en tiempo real y, hoy, el análisis en la nube, que comparte datos de millones de usuarios al instante. Windows incorporó su propio antivirus (Microsoft Defender, que en el sistema aparece como Seguridad de Windows), por lo que muchos usuarios domésticos ya no necesitan instalar uno de pago.

Por qué Gmail nos avisa (y por qué tiene sentido)

Los correos son hoy el principal vehículo de ataques, y el modo más común no es un virus puro, sino el phishing. Por eso Gmail analiza los adjuntos, bloquea los archivos ejecutables y compara los enlaces con listas de sitios peligrosos. El aviso que recibe quien abre un primer mensaje de un desconocido con un enlace es una medida de precaución: el sistema no puede saber si ese remitente es de fiar. Es un aviso molesto, pero cumple su función; en los consejos finales explico cómo evitarlo.

Por qué siguen siendo relevantes

Los virus no han desaparecido, solo han cambiado de objetivo: antes causaban molestias o presumían de ingenio; hoy son un negocio delictivo y una herramienta de espionaje. Lo que se mantiene es una vieja lección que aprendimos como internautas: actualizar el sistema, desconfiar de lo inesperado, no abrir adjuntos ni enlaces sospechosos y hacer copias de seguridad siguen siendo las mejores defensas.

Consejos prácticos

  • Desconfía de lo inesperado. Si recibes un mensaje que no esperabas, aunque venga de un conocido, pregúntale antes de abrirlo.

  • No abras adjuntos ni enlaces sospechosos. Los bancos y las empresas serias nunca piden tus claves por correo.

  • Mantén actualizado el sistema y el navegador. Las actualizaciones corrigen los fallos que aprovechan los virus.

  • Usa un antivirus. Hoy basta con el que incorpora el propio sistema operativo, siempre que esté activado y actualizado.

  • Haz copias de seguridad de tus fotos y documentos importantes en otro disco o en la nube.

  • Usa contraseñas distintas y seguras para cada servicio importante, y activa la verificación en dos pasos si es posible.

  • Si Gmail te avisa de un enlace, no lo ignores. Pregunta al remitente por otra vía (por ejemplo, por teléfono) si realmente te lo envió.

  • Si envías un enlace a un contacto nuevo, preséntate primero con un mensaje sin enlaces y envíalo después, cuando ya te haya respondido; así evitarás el aviso.

domingo, 11 de octubre de 2026

Dulce Chacón. El compromiso

 

Dulce Chacón. El compromiso

Una de las mayores satisfacciones que me ha dado Internet fue crear, a comienzos de 2003, el blog Utopía siglo XXI. Seguía colaborando en distintos medios digitales de la época, pero allí descubrí la sensación de publicar con entera libertad lo que la actualidad me iba despertando. Por eso recupero para estas Memorias de un internauta uno de los artículos más sentidos que escribí en él: el que dediqué a la escritora Dulce Chacón cuando supe de su muerte.


Dulce Chacón. El compromiso

Feliciano Robles Blanco

Hoy, 3 de diciembre de 2003, escuchando los informativos de la radio, me ha llegado la triste noticia del fallecimiento de la escritora Dulce Chacón. Me ha conmocionado por varios motivos. Tuve la fortuna de conocerla personalmente y fue la primera escritora a la que conocí en persona. La conocí cuando estaba en plena escritura de su novela La voz dormida, que más tarde tuve ocasión de leer. Al terminarla escribí el artículo que adjunto, y que reedito ahora como homenaje y recuerdo.


Ayer terminé de leer una de las novelas que más me han gustado y emocionado de cuantas he leído en mi vida. Se titula La voz dormida (Alfaguara, 2002) y la ha escrito mi paisana, la novelista Dulce Chacón. Os cuento por qué me ha conmovido tanto.

Primero, por su argumento. La novela narra las vivencias de un grupo de presas políticas de la Guerra Civil española y, paralelamente, las de un grupo de guerrilleros que actuaron en el medio rural cuando la guerra ya había terminado. Los relatos y recuerdos de sus protagonistas nacen del testimonio de quienes vivieron aquella época y se lo fueron confiando a la autora a lo largo de varios años de paciente investigación.

Precisamente en un acto de homenaje a los guerrilleros, celebrado en mi pueblo hace dos años, conocí a Dulce Chacón. Pude ver cuánto le dolían el sufrimiento y la injusticia que habían padecido aquellas personas.

En las sierras de mi pueblo actuó en su día una partida de guerrilleros, y mis padres tuvieron contacto con ellos. En una pequeña finca vecina a la nuestra vivía una madre con sus hijos. Una de ellas, una niña muy amiga mía, tenía a su padre huido con los guerrilleros, y nunca supieron si estaba vivo o muerto.

Mi madre me contó muchas veces cómo fue su relación con aquellos hombres. De ahí nació una novela que tengo estructurada: su protagonista es hijo de un guerrillero y de mi madre, es decir, un hermanastro mío, y su historia arranca justo donde Dulce Chacón da por concluida la suya. Mi novela recorre la historia de España de 1945 a 1977, hasta el día en que se inauguraron las primeras Cortes democráticas. Entre sus diputados estaban el guerrillero que huyó del pueblo y dejó embarazada a mi madre, y mi hermanastro. Aquel día, mi madre pudo contemplar desde la tribuna del Congreso al amor de su vida y al fruto de ese amor jurando juntos la Constitución y la libertad de España.

En el homenaje de mi pueblo intervinieron Dulce Chacón, un guerrillero superviviente de la partida de nuestra sierra, varias mujeres viudas, hermanas o hijas de guerrilleros, y yo, que dije sentirme idealmente hijo de guerrillero. Fue un acto muy emotivo, con el salón abarrotado.

Al día siguiente subimos a la sierra y plantamos un árbol junto a la fuente donde los guerrilleros iban a por agua. Allí, Dulce Chacón y yo pronunciamos unas palabras sentidas en memoria de quienes murieron en aquellos parajes en pos de la libertad.

El año pasado volvió a mi pueblo. Mi hermano la acompañó hasta la cumbre, a caballo y recorriendo a pie los últimos tramos. Allí compartieron una comida y él le mostró la cueva donde se refugiaron los guerrilleros, que ella describe con enorme acierto en un pasaje de su novela.

En fin, creo que es una novela muy necesaria y conmovedora para quienes amamos la libertad y sabemos lo que costó conseguirla y lo que cuesta mantenerla.

No olvidéis su título: La voz dormida. Editorial Alfaguara.

Dulce e Inma Chacón, dos voces de Zafra

Dulce Chacón nació en Zafra (Badajoz) en 1954. Su padre, que fue alcalde de la localidad, murió cuando ella tenía once años, y la familia se trasladó entonces a Madrid, donde Dulce y su hermana gemela Inma, continuaron sus estudios en un internado. Criada en un entorno acomodado y conservador, se convirtió muy pronto en una persona de izquierdas, y ese compromiso con la libertad y la memoria marcó toda su obra.

Publicó su primer poemario, Querrán ponerle nombre, en 1992. Con Contra el desprestigio de la altura obtuvo el Premio Ciudad de Irún en 1995, y al año siguiente apareció su primera novela, Algún amor que no mate. En 2000 recibió el Premio Azorín por Cielos de barro. Su obra más célebre, La voz dormida (2002), fue premiada por el Gremio de Libreros de Madrid como Libro del Año 2003. Fue también autora de teatro y colaboró activamente en la vida cultural de su tiempo.

En noviembre de 2003 le diagnosticaron un cáncer en estado avanzado, y falleció el 3 de diciembre de 2003, en plena madurez creativa. Hoy su nombre lo llevan una plaza, un premio de narrativa española y un premio de novela corta.

Su hermana gemela, Inma Chacón, también nacida en Zafra, se licenció y doctoró en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, y fue decana de la Facultad de Comunicación y Humanidades de la Universidad Europea. Su primera novela, La princesa india (2005), es un homenaje a Dulce: era una historia que esta quería escribir cuando enfermó. Le siguieron Las filipinianas, Tiempo de arena (finalista del Premio Planeta 2011) y Tierra sin hombres, entre otras obras. Con ellas Inma ha construido una trayectoria narrativa propia, sin dejar de honrar la memoria de su hermana.



Intranet

 

Intranet: la red privada dentro de la red pública

Una reflexión personal

Soy un usuario intenso de Internet, pero siempre desde el ámbito personal y no profesional. Todo lo que he publicado ha sido de forma altruista, independiente y con criterio pedagógico. Soy jubilado y fui docente de Tecnología durante más de veinticinco años. Dispongo de tiempo libre y domino las técnicas de publicación, lo que me permite mantener blogs de carácter cultural, estar activo en redes sociales (principalmente Facebook) y mantener contacto directo con muchas figuras relevantes de la cultura española.

Mi experiencia, por tanto, ha sido la de un internauta libre, que escribe para un público abierto. Mi hijo, sin embargo, ingeniero en una importante empresa multinacional, vive otra realidad. Me explicó un día que, por motivos de seguridad, en su empresa trabajan dentro de una Intranet. Aquella conversación me hizo comprender que existe otro Internet, menos visible: el que funciona puertas adentro. Esta es la explicación que entonces me faltaba.

¿Qué es una Intranet?

Una Intranet es una red privada que utiliza las mismas tecnologías que Internet (navegadores, páginas web, correo electrónico, protocolos TCP/IP), pero cuyo acceso está restringido a los miembros de una organización: empleados, colaboradores autorizados o socios concretos.

Un símil sencillo: Internet es una gran plaza pública a la que cualquiera puede acudir; una Intranet es el edificio de oficinas de una empresa, con su portería, sus llaves y su control de acceso, pero con las mismas calles y el mismo idioma que la plaza.

Un poco de historia

  • Años sesenta y setenta. Nace ARPANET, precursora de Internet, y se desarrollan las redes locales (LAN) que conectan ordenadores dentro de un mismo edificio. Ya existía la idea de compartir recursos en un entorno cerrado.

  • Años ochenta. Las empresas instalan redes internas para compartir archivos e impresoras. Eran redes locales, con sistemas muy diversos y poco compatibles entre sí.

  • 1989-1991. Tim Berners-Lee crea la World Wide Web en el CERN, precisamente para que los investigadores de una organización compartieran documentos. Su origen, en cierto modo, es el de una Intranet.

  • Mediados de los noventa. Con la popularización de los navegadores (Netscape, Internet Explorer), las empresas descubren que pueden aplicar la tecnología web a su uso interno. El término Intranet se difunde hacia 1995-1996 y se convierte en una moda empresarial: manuales, directorios de personal, tablones de anuncios y formularios pasan a páginas web internas.

  • Años 2000. Las Intranets se hacen más sofisticadas: gestión documental, portales del empleado, herramientas de trabajo colaborativo, acceso remoto mediante conexiones seguras (VPN).

  • Actualidad. Con la nube y el teletrabajo, la frontera entre Intranet e Internet es menos física y más lógica, basada en identificación de usuarios, autenticación en varios pasos y cifrado. Pero el concepto sigue vigente.

Para qué sirve y por qué es relevante

  1. Seguridad. Protege información sensible (proyectos, datos de clientes, patentes) del acceso externo. Es la razón que mencionaba mi hijo.

  2. Comunicación interna. Centraliza noticias, avisos, directorios y procedimientos de la organización.

  3. Colaboración. Permite que equipos distribuidos por distintos países trabajen sobre los mismos documentos y proyectos.

  4. Eficiencia. Evita duplicidades y facilita que cada empleado encuentre lo que necesita en un único lugar.

  5. Control. La empresa decide quién entra, a qué accede y qué queda registrado.

El «Internet seguro»: una zona protegida dentro de la red pública

Hay una confusión muy frecuente: pensar que cuando entramos en la página de nuestro banco o compramos un billete de avión estamos en una Intranet. No es así. Seguimos en Internet, pero en lo que podríamos llamar un Internet seguro, es decir, un servicio público y accesible desde cualquier lugar del mundo cuyo contenido personal está protegido mediante varias medidas de seguridad.

La diferencia con la Intranet está en quién puede llegar hasta la puerta. En una Intranet, la red está cerrada desde el principio y un desconocido ni siquiera ve la entrada. En el Internet seguro, la puerta es visible para todos, pero solo pasa quien demuestra ser quien dice ser. Es como una sucursal bancaria: está abierta al público, pero para acceder a tu cuenta debes identificarte. La Intranet equivaldría a la trastienda del banco, a la que solo entran los empleados.

Las principales protecciones del Internet seguro son:

  1. Cifrado de la comunicación (https). Cuando en el navegador aparece el candado junto a la dirección, la información viaja convertida en un código ilegible para cualquiera que intente interceptarla. Las siglas https indican precisamente esa conexión segura.

  2. Identificación del usuario. Se exige un usuario y una contraseña, y cada vez más una autenticación en dos pasos: un código enviado al móvil o una aplicación de confirmación que demuestra que quien opera es realmente el titular.

  3. Certificados digitales. Garantizan que la página en la que estamos es auténtica y no una copia fraudulenta que imita a la original.

  4. Vigilancia de la entidad. Los bancos y las compañías aéreas utilizan sistemas que detectan operaciones sospechosas, envían avisos de movimientos y establecen límites de seguridad.

Detrás de esa puerta pública, la entidad sí dispone de su propia Intranet, con sistemas internos separados y protegidos donde se guardan los datos de los clientes. Cuando hacemos una transferencia, nuestra orden entra desde Internet y atraviesa varias barreras hasta llegar a esos sistemas. Nosotros nunca accedemos a la Intranet, solo a la parte pública y protegida.

Dos formas de ver la red

Esta comparación resume mi experiencia. Yo he utilizado Internet como espacio abierto de difusión, cultura y libertad; mi hijo trabaja en un entorno cerrado de seguridad, control y confidencialidad; y entre ambos extremos está el Internet seguro, que utilizamos todos a diario para gestionar nuestro dinero o nuestros viajes. Estos modelos usan la misma tecnología, pero responden a necesidades distintas y se complementan. Sin las Intranets, las empresas no podrían proteger su información; sin la Internet abierta, no existirían espacios de conocimiento libre como los que he disfrutado durante años.