martes, 22 de septiembre de 2026

Apple y Steve Jobs (1984/85)

 


APPLE Y STEVE JOBS (1984/1985)

Entre 1974 y 1982 trabajé en una importante empresa del sector de la automoción. Allí contaban con un potente ordenador IBM, aunque se utilizaba fundamentalmente para agilizar la gestión administrativa y comercial. En el departamento técnico en el que yo desempeñaba mi labor no teníamos relación directa con la informática; sin embargo, mi curiosidad me llevaba a seguir de cerca las noticias sobre este ámbito emergente a través de las páginas de La Vanguardia. Fue así como en 1976 me enteré de la hazaña de dos jóvenes, Steve Wozniak y Steve Jobs, quienes habían diseñado y ensamblado a mano en el garaje de los padres de Jobs el Apple I, considerado uno de los primeros ordenadores personales.

En 1984 aprobé las oposiciones como profesor de Educación Secundaria en Andalucía, siendo mi primer destino un instituto en Macael (Almería). Al proceder del sector privado, quise imprimir un enfoque práctico e innovador a la enseñanza, organizando visitas con mis alumnos a centros tecnológicos emblemáticos de la provincia. De ahí nacieron nuestras primeras excursiones al Observatorio Astronómico de Calar Alto y a la planta experimental de energía solar de Tabernas.

En ese mismo período, un compañero y yo conocimos a un aficionado a la informática que nos invitó a su casa para enseñarnos, lleno de entusiasmo, un equipo Apple. Fue el primer ordenador personal que vi en mi vida y la experiencia me dejó marcado. Justo aquel año se anunció el lanzamiento del Macintosh 128K, un hito revolucionario por ser el primer ordenador comercial que sustituyó las frías líneas de comandos por una interfaz gráfica de usuario y un ratón.

Aquel hallazgo encendió de forma definitiva mi interés por la informática personal. Unos años después adquirí el primer ordenador para mis hijos, un modelo de la marca Olivetti.

Con el tiempo, mucho antes de su fallecimiento, descubrí el célebre discurso de graduación que Steve Jobs ofreció en la Universidad de Stanford. Su historia vital y su visión me fascinaron profundamente. Steve Jobs (1955-2011), cofundador de Apple y referente indispensable de la era digital, demostró cómo la pasión y la creatividad pueden transformar no solo la industria tecnológica, sino también la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Control Numérico (1972-1974)


Lo que viví en este bienio resultó determinante en mi carrera profesional. En junio de 1972 concluí mis estudios de Ingeniería Técnica Industrial en la Escuela de Ingeniería de Terrassa y, en septiembre de ese mismo año, me incorporé a la oficina técnica de producción (en la sección de Métodos y Tiempos) de Maquinaria Industrial S.A., la empresa metalúrgica más importante de Manresa.

Al poco tiempo de empezar, la compañía adquirió en Francia —concretamente a la firma H. Ernault-Somua— un torno y una fresadora guiados por un ordenador de la empresa Telemecanique. Para poner en marcha aquella tecnología, era necesario formar a dos técnicos que se encargaran de elaborar los programas con los que se mecanizarían las piezas.

Afronté aquella tarea con una enorme ilusión. En poco tiempo viajamos a París, a la sede de H. Ernault, para evaluar y contrastar nuestro aprendizaje como programadores. Allí comprobaron que éramos unos alumnos aventajados y nos otorgaron la certificación oficial como programadores de Control Numérico. Todo esto ocurrió a lo largo de 1973. Cabe destacar que este tipo de máquinas herramientas eran de las primeras que llegaban a España, aunque en los países más desarrollados su uso ya estaba ampliamente extendido.

A mediados de 1974, por motivos personales, dejé la empresa para trasladarme a Barcelona e incorporarme a la compañía de automoción Motor Ibérica, donde asumí otras responsabilidades técnicas.

La principal conclusión que extraje de aquella etapa fue comprender que el Control Numérico iba a transformar radicalmente la forma de trabajar en el sector industrial. Fue el verdadero preludio de la revolución tecnológica que, pocos años después, se consolidaría con la llegada de la robotización.


domingo, 20 de septiembre de 2026

Empecemos, El Desafío Americano


1968. La historia de esta aventura comenzó en 1968. Por aquel entonces yo tenía 20 años y trabajaba como fresador en una importante empresa metalúrgica de Terrassa, al tiempo que cursaba en régimen nocturno el segundo y último año de Maestría Industrial en la Escuela Industrial de la misma ciudad.

Por aquella época empezaban a despertarse en mí inquietudes culturales y tecnológicas. Fue así como me enteré de la publicación de El desafío americano, un libro escrito por el periodista francés Jean-Jacques Servan-Schreiber que estaba generando un intenso debate en toda Europa. Tras una estancia en Estados Unidos visitando importantes centros de investigación y empresas pioneras como IBM, el autor pronosticaba una inminente revolución tecnológica impulsada por el desarrollo de los ordenadores.

Compré el libro y lo leí con fascinación. Poco después de terminarlo, mientras mecanizaba en la fresadora una pieza de cierta complejidad, un técnico de la fábrica se detuvo a observar mi trabajo. Lo miré y le dije con convicción: «Dentro de unos años, este tipo de piezas las fabricarán fresadoras guiadas por ordenador». El técnico me miró con absoluta perplejidad.

Apenas un tiempo después dejé aquella empresa, pero esa conversación —mi primer encuentro intuitivo con la informática— quedó grabada para siempre en mi memoria.

Génesis de un proyecto

 Este blog es una explicación que hace Feliciano Robles, de los proyectos que ha dedicado a confeccionar biografías actualizadas de personajes ilustres de la cultura española. 

Esta es la relación de trabajos editados hasta Septiembre de 2026

EXTREMEÑOS ILUSTRES














MI SEVILLA