lunes, 21 de septiembre de 2026

Control Numérico (1972-1974)


Lo que viví en este bienio resultó determinante en mi carrera profesional. En junio de 1972 concluí mis estudios de Ingeniería Técnica Industrial en la Escuela de Ingeniería de Terrassa y, en septiembre de ese mismo año, me incorporé a la oficina técnica de producción (en la sección de Métodos y Tiempos) de Maquinaria Industrial S.A., la empresa metalúrgica más importante de Manresa.

Al poco tiempo de empezar, la compañía adquirió en Francia —concretamente a la firma H. Ernault-Somua— un torno y una fresadora guiados por un ordenador de la empresa Telemecanique. Para poner en marcha aquella tecnología, era necesario formar a dos técnicos que se encargaran de elaborar los programas con los que se mecanizarían las piezas.

Afronté aquella tarea con una enorme ilusión. En poco tiempo viajamos a París, a la sede de H. Ernault, para evaluar y contrastar nuestro aprendizaje como programadores. Allí comprobaron que éramos unos alumnos aventajados y nos otorgaron la certificación oficial como programadores de Control Numérico. Todo esto ocurrió a lo largo de 1973. Cabe destacar que este tipo de máquinas herramientas eran de las primeras que llegaban a España, aunque en los países más desarrollados su uso ya estaba ampliamente extendido.

A mediados de 1974, por motivos personales, dejé la empresa para trasladarme a Barcelona e incorporarme a la compañía de automoción Motor Ibérica, donde asumí otras responsabilidades técnicas.

La principal conclusión que extraje de aquella etapa fue comprender que el Control Numérico iba a transformar radicalmente la forma de trabajar en el sector industrial. Fue el verdadero preludio de la revolución tecnológica que, pocos años después, se consolidaría con la llegada de la robotización.


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