Mi nuevo ordenador (2006)
Siguiendo con mis memorias de internauta, he rescatado de mi blog Utopía Siglo XXI el artículo que publiqué en el año 2006 con motivo de la adquisición de un nuevo ordenador. Considero relevante describir las características técnicas completas de aquel equipo, pues reflejan fielmente cómo eran los PC domésticos más populares y accesibles de aquel momento.
¡Hola, amigas y amigos!
Por haber trabajado como ingeniero técnico y profesor de tecnología en diversas empresas e institutos, conozco bien la dinámica de los productos tecnológicos: se les concede una vida útil limitada en la que sea posible investigar y lanzar un nuevo modelo con prestaciones superiores o novedosas. Esto incita a los consumidores a comprar la última innovación y a arrinconar los modelos anteriores, aun cuando estos continúen prestando un servicio impecable.
Los primeros compradores suelen ser entusiastas de la tecnología que, en cuanto leen o escuchan la palabra «novedad», corren a adquirir el producto. A partir de ese momento, se inicia la fabricación en serie y la consecuente caída de precios, lo que facilita la adopción masiva por parte de la mayoría de los consumidores. Uno de los objetos tecnológicos con un éxito más rotundo y acelerado de esa época fueron, sin duda, las cámaras digitales.
Con los ordenadores personales ocurría exactamente lo mismo. Si analizábamos los folletos publicitarios de los últimos modelos de PC, comprobábamos cómo cada vez ofrecían mayor potencia de procesamiento, además de un abanico creciente de periféricos e innovaciones que se podían instalar..
El PC que compré en 1999 era un Pentium III. A lo largo de los años le fui incorporando diversos accesorios a medida que mis hijos me los pedían o que ellos mismos compraban e instalaban. Sin embargo, en 2006 el equipo sufrió una avería importante. Hacía tiempo que deseaba contar con un ordenador configurado exclusivamente para mis necesidades particulares, ya que mis hijos contaban por entonces con sus propios ordenadores portátiles para su uso personal y profesional.
De modo que le pedí a mi hijo mayor que me diseñara una configuración a la medida del uso real que yo hacía del equipo: navegar por Internet, redactar artículos de opinión y enviarlos a diferentes medios de comunicación digitales.
Al optar por un equipo a la carta, fue posible ahorrar una cantidad importante de dinero. En lugar de acudir a grandes almacenes como El Corte Inglés a comprar un equipo cerrado y preconfigurado, realicé gestiones por Internet a través de configuradores de fabricantes y distribuidores como DELL o PC City. Gracias a ello, logré ensamblar un ordenador totalmente adaptado a mis necesidades y con un coste muy asequible.
La configuración final de mi nuevo PC fue la siguiente:
Procesador: Intel Celeron a 2,6 GHz
Memoria RAM: 512 MB DDR
Disco duro: 80 GB
Conectividad: Módem inalámbrico ADSL (Servicio Imagenio)
Pantalla: Monitor plano TFT de 17 pulgadas
Seguridad: Antivirus Panda Platinum
Multimedia: Tarjeta de sonido, altavoces y grabadora de DVD
Sistema operativo: Windows XP Home Edition
Ofimática: Microsoft Office
Aproveché el ratón, el teclado y la impresora de mi viejo ordenador, ya que los había adquirido poco tiempo atrás y funcionaban perfectamente.
La novedad más destacada e impactante en comparación con el antiguo equipo fue, sin duda, la pantalla plana TFT de 17 pulgadas; el resto del sistema funcionaba de manera similar a lo que ya conocía. Desconocía qué nos depararía el futuro, pero estaba seguro de que, cuando me tocara renovar el ordenador al cabo de unos años, aparecerían nuevos modelos con prestaciones y periféricos que en aquel 2006 ni alcanzábamos a imaginar.
