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sábado, 10 de octubre de 2026

Spam y Spammer

Spam y spammer

Con la expansión del correo electrónico en nuestra vida personal y profesional, nuestras bandejas de entrada empezaron a llenarse de mensajes que nadie había pedido, y a veces llegaban de forma insistente y repetida. A esos correos no deseados se les empezó a llamar spam.

Origen del término. La palabra procede de SPAM, una marca estadounidense de carne enlatada (de spiced ham) que ganó fama en la posguerra. En 1970, un sketch del grupo cómico británico Monty Python, ambientado en un restaurante donde casi todos los platos llevaban SPAM y la palabra se repetía hasta el hartazgo, dio nombre a todo aquello que se repite sin parar y no se puede evitar. De ahí pasó a la jerga de los primeros foros y sistemas en línea, y más tarde al correo electrónico.

Los primeros casos. El antecedente más citado es el mensaje que un empleado de una empresa informática envió en 1978 a cientos de usuarios de ARPANET para anunciar un producto. El caso que popularizó el término fue el de 1994, cuando un despacho de abogados estadounidense inundó miles de grupos de discusión de Usenet con publicidad sobre un sorteo de tarjetas de residencia. A partir de entonces, y con la apertura comercial de Internet en los años noventa, el fenómeno fue creciendo hasta convertirse en un problema global.

Por qué se multiplicó. Enviar un correo cuesta prácticamente lo mismo que enviar un millón. Con listas de direcciones recopiladas de páginas web, foros y cadenas de reenvío, y más tarde con redes de ordenadores infectados (botnets) que enviaban mensajes sin que sus dueños lo supieran, el envío masivo resultaba muy barato. Aunque solo una pequeña parte de los destinatarios respondiera, al spammer le seguía saliendo a cuenta.

Qué contenía. Además de publicidad inocente, el spam incluía ofertas de medicamentos, falsos premios y estafas. Entre estas últimas están el phishing, que suplanta a bancos y empresas para robar claves, y las llamadas “cartas nigerianas”, que prometían fortunas a cambio de un adelanto.

La respuesta. Muchos internautas, entre los que me incluyo, empezamos a configurar filtros en el correo para rechazar o apartar lo que no procediera de remitentes de confianza. Los proveedores reaccionaron con filtros automáticos, listas negras de servidores abusivos y sistemas de verificación del remitente. Con el tiempo se desarrollaron también leyes específicas. En España, por ejemplo, la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI, 2002) regula las comunicaciones comerciales no solicitadas.

Mi correo en 2026

Hoy mi cuenta de Gmail organiza los mensajes en varias pestañas:

  • Principal: los mensajes que probablemente me interesan.

  • Promociones: correos comerciales de empresas de confianza, como El Corte Inglés, Mapfre o Netflix.

  • Notificaciones: avisos, sobre todo de los bancos con los que opero, BBVA e ING.

  • Spam: lo que Gmail considera correo no deseado. Reviso esta carpeta de vez en cuando, porque a veces un mensaje legítimo acaba allí por error.

Spammer

Spammer es quien envía spam de forma masiva y abusiva. Gmail utiliza este término cuando nos permite denunciar o silenciar a un remitente, algo especialmente útil con los servicios gratuitos, que son los que más se prestan a ese uso abusivo. Afortunadamente en los más de 25 años que vengo actuando con internauta activo nunca he sufrido alguna estafa o problema con el spam, porque cuando me entra algún mensaje sospechoso, inmediatamente lo elimino, o le doy de baja para que no me envíen más mensajes.