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lunes, 12 de octubre de 2026

Virus y Antivirus informáticos

 

Virus y antivirus informáticos

Mi vivencia

En nuestros primeros años como internautas descubrimos que nuestros ordenadores no estaban a salvo: podían ser infectados por unos programas maliciosos, los virus informáticos, que a menudo llegaban disfrazados de archivo adjunto en el correo electrónico. Fue una amenaza real, casi una pandemia digital, y las empresas de seguridad le plantaron cara con los antivirus, programas que se instalaban en el ordenador. Algunos eran gratuitos y otros exigían pagar una suscripción anual.

Tuve la suerte de que mi equipo nunca sufriera un ataque grave. Durante muchos años conté con un antivirus doméstico y hoy es el propio Gmail quien revisa los mensajes antes de que lleguen a mi bandeja. A veces lo hace con tanto celo que resulta desconcertante: si envío por primera vez un mensaje a un nuevo contacto y le adjunto un enlace, es posible que Gmail le muestre un aviso muy alarmante, advirtiéndole de que no lo abra porque podría ser peligroso. Es, hoy por hoy, el único inconveniente que me causa este asunto.

Qué es un virus informático y cómo nació

Un virus informático es un programa que se copia a sí mismo y se propaga de un equipo a otro, casi siempre oculto dentro de otro archivo, sin que el usuario lo sepa. El nombre es una metáfora biológica: igual que un virus vivo necesita una célula ajena para multiplicarse, el informático necesita un programa o un archivo “anfitrión”.

Las ideas son anteriores a los ordenadores personales. En 1949 el matemático John von Neumann ya había teorizado sobre máquinas capaces de reproducirse a sí mismas. La primera aparición práctica fue Creeper (1971), un experimento inofensivo en ARPANET, la red precursora de Internet, que mostraba el mensaje “I’m the creeper, catch me if you can”. Para eliminarlo se creó otro programa, Reaper, que podría considerarse el primer antivirus de la historia. La expresión “virus informático” se formalizó en 1983-84 con los trabajos del investigador Fred Cohen.

Medio siglo de historia, época a época

Años 80: el virus viaja en disquete. Elk Cloner (1982), creado por un adolescente para los Apple II, es considerado el primer virus que circuló fuera de un laboratorio. Brain (1986), de dos hermanos paquistaníes, fue el primero para PC compatibles con MS-DOS. Se contagiaba al intercambiar disquetes.

1987-1988: el virus “Viernes 13”. Detectado a finales de 1987 en la Universidad Hebrea de Jerusalén (por eso se le conoce también como virus “Jerusalén”), infectaba programas de MS-DOS y se activaba en cada viernes 13, fecha en la que borraba los programas que el usuario ejecutaba ese día. Aunque su nombre y su fecha impresionaron mucho a la prensa, su capacidad destructiva fue más limitada de lo que se temió: no atacaba los documentos del usuario, solo los programas ejecutables, y las alertas previas permitieron que muchos usuarios y empresas se protegieran con antelación.. Fue uno de los primeros virus que saltó de las revistas especializadas a las páginas de los periódicos y contribuyó a crear en el gran público la idea de que un ordenador podía “enfermar”.

1988: el primer gusano de Internet. El gusano Morris colapsó una parte importante de la red de entonces (se estiman unos 6.000 equipos, en torno al 10 % de los conectados). Su autor, un estudiante de posgrado, fue el primer condenado en Estados Unidos con la ley de fraude informático.

Años 90: los virus de macro. Concept (1995) infectaba documentos de Word. Por primera vez bastaba con abrir un archivo de texto para contagiarse, algo muy ligado a la expansión de Microsoft Office que cuento en otro aporte.

1999-2000: la era del correo electrónico. Melissa (1999) y sobre todo ILOVEYOU (mayo de 2000) se propagaron mediante mensajes con un adjunto de apariencia inocente que se reenviaba automáticamente a los contactos de la libreta de direcciones. Hoy los llamaríamos más bien gusanos, pues se multiplicaban solos por correo. ILOVEYOU afectó a millones de ordenadores en pocos días y causó pérdidas de miles de millones de dólares. Fue entonces cuando muchos internautas aprendimos a desconfiar de los adjuntos.

Años 2000: gusanos que no necesitan que nadie abra nada. Code Red, Blaster, Slammer o Mydoom se aprovechaban de fallos de seguridad del sistema y se propagaban solos por la red.

Desde 2010: del vandalismo al negocio y a la geopolítica. Stuxnet (2010) demostró que un código malicioso podía sabotear instalaciones industriales. Después se extendió el ransomware, que cifra los archivos y exige un rescate: aunque había precedentes desde 1989, se hizo masivo a partir de 2013, y WannaCry (2017) paralizó hospitales y empresas de decenas de países, entre ellos España.

¿Virus, gusano o troyano? Un pequeño vocabulario

Hoy se habla de forma genérica de malware (software malicioso), que incluye varias familias:

  • Virus: necesita infectar un archivo o programa para propagarse.

  • Gusano: se copia solo a través de la red, sin necesidad de anfitrión.

  • Troyano: se presenta como algo útil o inofensivo (un juego, una factura) pero oculta una función dañina.

  • Spyware: espía lo que hace el usuario.

  • Ransomware: secuestra los datos a cambio de dinero.

  • Phishing: no es un virus, sino un engaño (por ejemplo, un correo falso del banco) para que la propia persona entregue sus claves.

Cómo funcionan los antivirus

Los primeros antivirus, a finales de los años 80 y principios de los 90 (McAfee, Symantec/Norton y, en España, la compañía bilbaína Panda), funcionaban como un fichero de huellas: cada virus conocido tenía una “firma” y el programa comparaba los archivos con esa lista, que había que actualizar con frecuencia. Con el tiempo se sumaron otras técnicas: el análisis heurístico (detectar comportamientos sospechosos aunque el virus sea nuevo), la vigilancia en tiempo real y, hoy, el análisis en la nube, que comparte datos de millones de usuarios al instante. Windows incorporó su propio antivirus (Microsoft Defender, que en el sistema aparece como Seguridad de Windows), por lo que muchos usuarios domésticos ya no necesitan instalar uno de pago.

Por qué Gmail nos avisa (y por qué tiene sentido)

Los correos son hoy el principal vehículo de ataques, y el modo más común no es un virus puro, sino el phishing. Por eso Gmail analiza los adjuntos, bloquea los archivos ejecutables y compara los enlaces con listas de sitios peligrosos. El aviso que recibe quien abre un primer mensaje de un desconocido con un enlace es una medida de precaución: el sistema no puede saber si ese remitente es de fiar. Es un aviso molesto, pero cumple su función; en los consejos finales explico cómo evitarlo.

Por qué siguen siendo relevantes

Los virus no han desaparecido, solo han cambiado de objetivo: antes causaban molestias o presumían de ingenio; hoy son un negocio delictivo y una herramienta de espionaje. Lo que se mantiene es una vieja lección que aprendimos como internautas: actualizar el sistema, desconfiar de lo inesperado, no abrir adjuntos ni enlaces sospechosos y hacer copias de seguridad siguen siendo las mejores defensas.

Consejos prácticos

  • Desconfía de lo inesperado. Si recibes un mensaje que no esperabas, aunque venga de un conocido, pregúntale antes de abrirlo.

  • No abras adjuntos ni enlaces sospechosos. Los bancos y las empresas serias nunca piden tus claves por correo.

  • Mantén actualizado el sistema y el navegador. Las actualizaciones corrigen los fallos que aprovechan los virus.

  • Usa un antivirus. Hoy basta con el que incorpora el propio sistema operativo, siempre que esté activado y actualizado.

  • Haz copias de seguridad de tus fotos y documentos importantes en otro disco o en la nube.

  • Usa contraseñas distintas y seguras para cada servicio importante, y activa la verificación en dos pasos si es posible.

  • Si Gmail te avisa de un enlace, no lo ignores. Pregunta al remitente por otra vía (por ejemplo, por teléfono) si realmente te lo envió.

  • Si envías un enlace a un contacto nuevo, preséntate primero con un mensaje sin enlaces y envíalo después, cuando ya te haya respondido; así evitarás el aviso.