Dulce Chacón. El compromiso
Una de las mayores satisfacciones que me ha dado Internet fue crear, a comienzos de 2003, el blog Utopía siglo XXI. Seguía colaborando en distintos medios digitales de la época, pero allí descubrí la sensación de publicar con entera libertad lo que la actualidad me iba despertando. Por eso recupero para estas Memorias de un internauta uno de los artículos más sentidos que escribí en él: el que dediqué a la escritora Dulce Chacón cuando supe de su muerte.
Dulce Chacón. El compromiso
Feliciano Robles Blanco
Hoy, 3 de diciembre de 2003, escuchando los informativos de la radio, me ha llegado la triste noticia del fallecimiento de la escritora Dulce Chacón. Me ha conmocionado por varios motivos. Tuve la fortuna de conocerla personalmente y fue la primera escritora a la que conocí en persona. La conocí cuando estaba en plena escritura de su novela La voz dormida, que más tarde tuve ocasión de leer. Al terminarla escribí el artículo que adjunto, y que reedito ahora como homenaje y recuerdo.
Ayer terminé de leer una de las novelas que más me han gustado y emocionado de cuantas he leído en mi vida. Se titula La voz dormida (Alfaguara, 2002) y la ha escrito mi paisana, la novelista Dulce Chacón. Os cuento por qué me ha conmovido tanto.
Primero, por su argumento. La novela narra las vivencias de un grupo de presas políticas de la Guerra Civil española y, paralelamente, las de un grupo de guerrilleros que actuaron en el medio rural cuando la guerra ya había terminado. Los relatos y recuerdos de sus protagonistas nacen del testimonio de quienes vivieron aquella época y se lo fueron confiando a la autora a lo largo de varios años de paciente investigación.
Precisamente en un acto de homenaje a los guerrilleros, celebrado en mi pueblo hace dos años, conocí a Dulce Chacón. Pude ver cuánto le dolían el sufrimiento y la injusticia que habían padecido aquellas personas.
En las sierras de mi pueblo actuó en su día una partida de guerrilleros, y mis padres tuvieron contacto con ellos. En una pequeña finca vecina a la nuestra vivía una madre con sus hijos. Una de ellas, una niña muy amiga mía, tenía a su padre huido con los guerrilleros, y nunca supieron si estaba vivo o muerto.
Mi madre me contó muchas veces cómo fue su relación con aquellos hombres. De ahí nació una novela que tengo estructurada: su protagonista es hijo de un guerrillero y de mi madre, es decir, un hermanastro mío, y su historia arranca justo donde Dulce Chacón da por concluida la suya. Mi novela recorre la historia de España de 1945 a 1977, hasta el día en que se inauguraron las primeras Cortes democráticas. Entre sus diputados estaban el guerrillero que huyó del pueblo y dejó embarazada a mi madre, y mi hermanastro. Aquel día, mi madre pudo contemplar desde la tribuna del Congreso al amor de su vida y al fruto de ese amor jurando juntos la Constitución y la libertad de España.
En el homenaje de mi pueblo intervinieron Dulce Chacón, un guerrillero superviviente de la partida de nuestra sierra, varias mujeres viudas, hermanas o hijas de guerrilleros, y yo, que dije sentirme idealmente hijo de guerrillero. Fue un acto muy emotivo, con el salón abarrotado.
Al día siguiente subimos a la sierra y plantamos un árbol junto a la fuente donde los guerrilleros iban a por agua. Allí, Dulce Chacón y yo pronunciamos unas palabras sentidas en memoria de quienes murieron en aquellos parajes en pos de la libertad.
El año pasado volvió a mi pueblo. Mi hermano la acompañó hasta la cumbre, a caballo y recorriendo a pie los últimos tramos. Allí compartieron una comida y él le mostró la cueva donde se refugiaron los guerrilleros, que ella describe con enorme acierto en un pasaje de su novela.
En fin, creo que es una novela muy necesaria y conmovedora para quienes amamos la libertad y sabemos lo que costó conseguirla y lo que cuesta mantenerla.
No olvidéis su título: La voz dormida. Editorial Alfaguara.
Dulce e Inma Chacón, dos voces de Zafra
Dulce Chacón nació en Zafra (Badajoz) en 1954. Su padre, que fue alcalde de la localidad, murió cuando ella tenía once años, y la familia se trasladó entonces a Madrid, donde Dulce y su hermana gemela Inma, continuaron sus estudios en un internado. Criada en un entorno acomodado y conservador, se convirtió muy pronto en una persona de izquierdas, y ese compromiso con la libertad y la memoria marcó toda su obra.
Publicó su primer poemario, Querrán ponerle nombre, en 1992. Con Contra el desprestigio de la altura obtuvo el Premio Ciudad de Irún en 1995, y al año siguiente apareció su primera novela, Algún amor que no mate. En 2000 recibió el Premio Azorín por Cielos de barro. Su obra más célebre, La voz dormida (2002), fue premiada por el Gremio de Libreros de Madrid como Libro del Año 2003. Fue también autora de teatro y colaboró activamente en la vida cultural de su tiempo.
En noviembre de 2003 le diagnosticaron un cáncer en estado avanzado, y falleció el 3 de diciembre de 2003, en plena madurez creativa. Hoy su nombre lo llevan una plaza, un premio de narrativa española y un premio de novela corta.
Su hermana gemela, Inma Chacón, también nacida en Zafra, se licenció y doctoró en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, y fue decana de la Facultad de Comunicación y Humanidades de la Universidad Europea. Su primera novela, La princesa india (2005), es un homenaje a Dulce: era una historia que esta quería escribir cuando enfermó. Le siguieron Las filipinianas, Tiempo de arena (finalista del Premio Planeta 2011) y Tierra sin hombres, entre otras obras. Con ellas Inma ha construido una trayectoria narrativa propia, sin dejar de honrar la memoria de su hermana.

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